La película de Sony Pictures Classics que formó parte de la Selección Oficial en el Festival de Cannes 2005 ha ganado algunos Premios Europeos de Cine 2005, se basa en el guión escrito por el propio Sam Shepard a partir de una historia ideada por él y por Wenders.
Howard Spence es una vieja gloria del western. Ha llegado a los 60 arrastrando una vida decadente llena de vicios, escándalos y fracasos personales. Una vida que no ha sido más que una continua huida ante todo lo que llevase al compromiso y responsabilidad de una vida familiar.
Cansado, un buen día decide poner punto final a esto y huye del rodaje de su nueva película. Comienza su odisea, su viaje en busca de su identidad, de su pasado. Un grito desesperado por tener una segunda oportunidad.
Visita a su anciana madre que vive en Elko (Nevada), su ciudad natal. Lleva más de 30 años sin verla y apenas le ha escrito pero ella no le guarda rencor y le trata con cariño, como a un niño. Le cuenta que él tiene un hijo en Butte (Montana) fruto de una breve relación con una mujer durante un famoso rodaje de hace veinte años.
Howard parte en busca de su hijo y de sí mismo.
Si quieres una sinopsis más completa puedes leer en inglés la original escrita por Wim Wenders.
La película (mezcla de melodrama, western, road movie y thriller) consigue desde el primer momento atraparte debido al grandioso poder de las imágenes que despliega. Y la primera escena con la antológica figura del jinete al galope por la desértica tierra de Texas, nos deja clara la importancia del paisaje en el film. El cual no se centra tanto en lo que podría ser una narración de una historia personal, sino en representar una metáfora de la incomunicación humana, la actitud pasiva en la vida y la falta de compromiso. Esto se ejemplifica a la perfección en la secuencia en que Howard deja pasar las horas sentado en un sillón. La cámara dibuja un interminable travelling alrededor de él (un recurso ya utilizado al comienzo de su película Tan lejos, tan cerca, 1993), mostrando la falta de reacción del ser humano, como apunta la lectura sociológica de Julio Chico Rodrígez.
Aparte del poderío visual de esta película de factura clásica, debo destacar la excelente música de T-Bone Burnett, que nos pasea por esa América profunda de carreteras fundidas con el horizonte y de pueblos fantasma para los que los días de gloria hace tiempo pasaron.
Pero no sería nada si no es por la fuerza de sus interpretaciones, encabezadas por el hierático protagonista Sam Shepard, acompañado por las dulces Eva Marie Saint, Jessica Lange, Sarah Polley y Fairuza Balk, así como por los ariscos Tim Roth y Gabriel Mann. Precisamente esto es una constante en el film: la contraposición entre la actitud calmada de las mujeres y la violencia como forma de enfrentarse al mundo, de los hombres.
Sólo es en el aspecto narrativo donde la película flojea. La búsqueda por parte del agente de seguros Sutter (Tim Roth) y, en parte, la de su hija lastran la trama principal, pues, aunque intentan reforzarla, restan fluidez.
Todo esto no quita para que sea una buena película sobre la condición humana digna de ser vista.
Fernando Asensio Cermeño para Sesión no Numerada



1 comentario:
Muy buena y escueta tu crítica camarada. Me parece que empezar una seccion de western con una película de Wim Wenders, el alemán mas americano, es todo un acierto. No he tenido ocasion todavía de verla, pero la gran "París Texas" es una experiencia inolvidable. La aparicion de Harry Dean Stanton con los hinópticos acordes de Ry Cooder esta escrito con letras de oro en la historia del cine. Todo un antecedente de calidad para esta nueva incursión con Sam Shepard.
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